jueves, 20 de agosto de 2009

CHAQUETA DE PLOMO

El chaqueteo es una tendencia crónica en la sociedad chilena actual y en los canales de comunicación . A cada rato, en toda categoría de medios y en cualquier lugar se puede oler o percibir el chaqueteo.
En un rápido googleo de la palabra podemos saber qué significa .

Algunos, como Paty Leiva lo definen. " Si bien entiendo, es tirar para abajo a alguien, criticar a las personas que hacen cosas choras o diferentes o audaces, por envidia, por ocio o simple mala onda ". Otros profundizan y denuncian a los chaqueteados de querer tapar sus falencias y aludir siempre al chaqueteo como arma de victimización.

Pues bien o mal, ¿ porqué asociamos el chaqueteo a la sociedad chilena como mal endémico ?.

Tal vez no sea la piedra angular para entenderlo pero yo me remitiría a la identidad y a los propios medios masivos. A esa identidad invisible y mutante, amiga de la recontextualización cultural en la que vivimos, sobre todo Chile y que los medios se encargan de meterla en tubos de ensayo.
Ciertos sucesos y fenómenos históricos antes de 1973 ( año del chaqueteo trágico ) nos dan indicios. Por ejemplo la tardía integración de la mujer a la sociedad que desembocó en un machismo no pocas veces ridículo. Un compendio de ejemplos daría para otro artículo. O la segregación física y sicológica de las clases sociales reflejada en barrios altos y bajos como también la dualidad educación pública- privada.Para qué vamos ahondar en el arribismo. Eso es una consecuencia de.
Todos estos paradigmas son señaléticas en una estación indeterminada, ausente de trenes que nos lleven a un destino como sociedad integrada y auténtica. Estos someros ejemplos podrían dar uno de tantos parámetros para identificar ese deseo de que al pobre prójimo coterráneo no le vaya bien, no salga de la media, reflejando temores y fracasos propios del chaquetero.
Se quejan políticos, músicos, cineastas y profesionales incomprendidos. Nos quejamos todos cuando nos critican porque sentimos que es un ataque malévolo y carente de crítica argumentativa. Sentimos que el barro nos para la anotación antes de la línea de gol debido a que el diablo se metió en el lodo.
Está bien, no podemos meter a todos en un mismo saco pero los que no están en esa bolsa parecen invisibles ante el fenómeno recurrente en los medios de comunicación ( enjéndro multiplicativo de las sociedades ) de darle con el chaqueteo y convertirlo en caballito de batalla para hacer noticia.
Lo que quiero decir es simple y complejo : no podemos tener identidad si la historia amplificada por los medios de comunicación se encarga de procrear la crítica amargada ( noticias elaboradas con un fin impactante ) y si las organizaciones sociales- políticas se autosegregan y utilizan cualquier medio para tratar de que la otra no crezca, no haga la diferencia positiva.

No quiero meter más sustancia ya que me aburrí de las chaquetas de plomo.



jueves, 13 de agosto de 2009

EL FACTOR LOCO


No sabía de qué escribir y me acordé del triunfo de Chile a Dinamarca ayer. Y si bien me gusta todo lo que rodea al fútbol, no soy un forofo de estadios, menos de esos que se pintan la cara o van a Plaza Italia a celebrar.
Sí, casi como un morbo tabú, me entretiene ver en los medios de comunicación el respeto y rara simpatía que el fanático futbolero le tiene al entrenador argentino Marcelo Bielsa. También me agrada ver a Bielsa sonreir el éxito porque imagino que su empática semblante refleja al chileno que queremos todos sacar a flote : el que va por la vida con una sonrisa a causa del éxito personal.
Al margen de capacidades y suerte ¿ habrá que ser un poco loco para tener éxito personal y profesional? . No esa locura a palos, sino esa locura melosa de atrevimiento aventurero responsable. Del que alienta al partner de oficina cuando sabe que tal vez lo despidan,del que a punta de copete y copete con la novia en una noche de plática pinta un futuro como si se hubiese ganado la lotería eterna.
Tal vez si pudiere el destino depararnos sólo un día de lluvia de "locura " la pregunta se respondería positivamente y Chile sería un país de locos lindos, así como el Loco cuando sonríe.